La decisión de cruzar bovinos para carne debe tener en cuenta, junto con
las razas a cruzar, el sistema de producción del establecimientoAdemás de la raza a cruzar, es fundamental la elección del padre sobre la base de datos del catálogo que se consulta. Antes de tomar la decisión final, hay que recordar que los DEPs o los EBVs no son valores absolutos, y también si existen correlaciones entre las características que se desean mejorar. Entre otros factores, los cruzamientos se utilizan cuando el sistema de producción o el ambiente indiquen la necesidad de usar líneas maternas y cuando se desee mejorar caracteres beneficiados por la heterosis.
Los cruzamientos se han tomado desde siempre como una de las dos grandes vías del mejoramiento genético animal, junto con la selección. Sin embargo, sabido es que ambas no son mutuamente excluyentes sino complementarias. También es conocido, aunque a veces no se tiene en cuenta, el hecho de que para comenzar un programa de mejoramiento genético basado en la utilización de cruzamientos, es imprescindible fijar previamente los objetivos de la manera más simple y clara posible.
Existen situaciones en las cuales la práctica de los cruzamientos parece imprescindible, en tanto en otras, el criador puede pensar que es complicado y que puede obtener un buen desempeño de sus animales de raza pura, señala en un trabajo el ingeniero agrónomo Carlos Mezzadra del INTA Balcarce.
Los objetivos básicos de los cruzamientos se pueden resumir en: introgresión de genes (movimiento de genes de una población a otra a través de la hibridación seguida por el retrocruzamiento), sustitución de razas, utilización de heterosis, utilización de complementariedad y formación de nuevas razas o poblaciones compuestas.
El primer objetivo muy pronto quedará desactualizado en la medida que la ingeniería genética avance en métodos y técnicas en animales.
La sustitución de razas se basa en la absorción de una raza “local” por otra que es “introducida” en absorciones sucesivas hasta que la raza local queda representada en una mínima parte en la población original. Son los llamados cruzamientos absorbentes.
Indudablemente, los objetivos más importantes de los cruzamientos son los tres últimos, y en especial la utilización de la heterosis y la complementariedad. La heterosis o comúnmente conocida como “Vigor Híbrido” es un fenómeno por el cual la progenie de apareamientos entre líneas consanguíneas o poblaciones puras excede el rendimiento promedio de sus padres para un carácter dado.
Es el fenómeno contrario a la consanguinidad.
Por ello, la magnitud del mejoramiento que puede lograrse a través de la heterosis dependerá de la variación entre las poblaciones a cruzar.
Cuanto mayor sea la distancia genética (diferencia) de las razas que al cruzarse constituirán la población cruza, mayor será la magnitud de la heterosis esperada.
Diferentes clases de cruzamiento
Cuando el cruzamiento utiliza sólo dos razas, se hace uso solamente de la heterosis a nivel individual por ello, la fracción de heterosis que se utiliza a nivel materno o paterno es 0.
Cuando se mantienen hembras cruza (por ejemplo F1) y se realizan retrocruzas, esto es, cruzamientos hacia alguna de las razas puras paternas, las crías mostrarán la mitad de la heterosis y las madres el total.
En el caso de cruzamientos rotacionales, donde la reposición de las hembras surge ya no en forma pura sino de los mismos cruzamientos, el promedio de retención de heterosis respecto del total que se obtiene en la F1 es de dos tercios cuando intervienen dos razas, y seis séptimo cuando son tres. Si se incorporaran más razas los beneficios siguen la teoría de la ley de economía de los rendimientos decrecientes.
La utilización de la complementariedad, que no es excluyente de la de la heterosis, se basa en la conjunción en los animales cruza de dos caracteres que son importantes en las razas puras originales.
Si por ejemplo se cruza la raza A que es muy prolífica con la raza B que muestra una muy alta eficiencia de conversión alimenticia, los cruzas serán a la vez fértiles y buenos convertidores, y por lo tanto económicamente más rentables.
Por último, los cruzamientos pueden ser utilizados con el propósito de formar nuevas razas o poblaciones compuestas.
Algunos de los ejemplos más comunes lo dan las razas derivadas del cebú como la Brangus, la Bradford o la Santa Gertrudis, cuya composición genética más difundida es de cinco octavos de genes británicos y tres octavos índicos. El caso más simple es el cruzamiento de dos razas A y B y luego el cruzamiento de las siguientes generaciones entre sí: F1 por F1, F2 por F2, etc.
Pero cuidando de practicar selección en cada oportunidad.
El atractivo de las razas compuestas consiste en la retención de parte de la heterosis, el incremento de la variabilidad genética en la población cruza y la complementariedad de caracteres (por ejemplo: líneas maternas y paternas juntas).
Con respecto a las razas a cruzar, no es posible responder esta pregunta sin pensar en incluir también los sistemas de producción. “En cruzamientos, especialmente cuando intervienen razas o cruzas de diferente tamaño adulto, la productividad de los sistemas y por ende la eficiencia con que se producen terneros, varía mucho”, añade Mezzadra.
Investigadores encontraron que, tomando como base a un rodeo Angus puro, la productividad hasta el destete podía incrementarse hasta un 53 por ciento en cruzamientos con razas de mayor tamaño.
Pero, utilizando vacas cruza, de alto peso, la productividad podía verse comprometida. En efecto, apareamientos que utilizan una madre Angus puro de tamaño corporal mediano, y como raza cruzante Hereford, de mayor tamaño, pueden incrementar la productividad en un 36 por ciento.
De la misma manera, utilizando madres F1 (Angus Hereford) o Nelore por Angus y como raza cruzante una continental europea como Limousin, la productividad se puede elevar entre un 28 y un 53 por ciento.
Otras características del procedimiento
Sin embargo, la utilización de madres de mayor tamaño estructural como Nelore Angus o Hereford y padres de raza más pequeña como Angus, conduce a una productividad menor aún que la de Angus utilizado en forma pura.
El vigor híbrido encontrado en el cruzamiento entre Angus y Hereford para peso al destete fue de 5.5 kilos en terneros y 60 kilos en vacas, pero los niveles para peso al destete ascienden a 23 kilos si el peso al destete es tomado como carácter materno.
Además de ello, se ha estudiado la productividad de estos cruzamientos, medida como kilos de carne de ternero destetada por kilo metabólico de vaca en servicio, encontrándose que está muy afectada por el tamaño adulto del vientre.
Las diferentes razas evaluadas en cruzamientos en las experiencias del INTA de Balcarce también se estudiaron en cuanto a la composición de la res.
En general surge que los cruza continental tienen, a un peso de la media res constante (128 kilos), una mayor proporción de cortes de primera, que usualmente llegan a representar el 50 por ciento de la res, y menor contenido graso que los Angus de tipo tradicional.
El espesor de grasa dorsal también presentó grandes diferencias del grupo de razas continentales respecto del Angus, al igual del área del ojo de bife.
Los sistemas de engorde tradicionalmente basados en pasturas ofrecen buenas condiciones para la invernada y rápida terminación de biotipos de tipo tradicional, normalmente destinados al consumo interno.
Para sistemas intensivos y en menor medida semi intensivos, los biotipos de tipo tradicional podrían quedar desajustados en la medida que, al posibilitarse ritmos de ganancias de peso elevados, comenzarían el proceso de deposición de grasa anticipadamente, obteniendo grado de terminación, antes de lograr el peso usual de faena.
En tal caso, los biotipos carniceros más especializados (cruza Continental), se adecuarían mejor, acomodando los ritmos de deposición de tejidos y obteniendo pesos y estados de terminación apropiados a la vez de ser aptos para la industria exportadora.
Un aspecto sumamente importante al preguntarnos ¿Qué cruzar?, es la elección del padre, además de la raza.
Para ello, es necesario tener en cuenta
• La base de datos del catálogo que se consulta,
• Los DEPs o los EBVs no son valores absolutos,
• La confiabilidad o seguridad del DEP o EBV,
• Si existen correlaciones entre las características que se desean mejorar.
Se decidirá utilizar los cruzamientos
• Cuando el sistema de producción o el ambiente indiquen la necesidad de usar líneas maternas.
• Cuando se desee mejorar caracteres muy beneficiados por la heterosis o la complementariedad.
• Cuando con una raza pura no sea posible conseguir la versatilidad de biotipos finales que ofrecen cruzamientos específicos.
En definitiva, será el mismo criador quien tome la decisión final en base a los antecedentes planteados.
Fuente: Suplemento Rural
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